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Uruguay: Juntos a Favor de la Niñez
Miércoles 24 Marzo 2010 - 18:51Articulo de Karen Ettlin para la Revista "Vida Abundante"
Rio de la Plata- Uruguay
Rio de la Plata- Uruguay

Según C. Josaphat, “La humanidad es un entrelazado de seres múltiples y diferentes, hechos para abrazarse, buscando en la solidaridad los caminos para ser feliz y hacer felices a los demás. Esta es la hora oportuna y providencial para las religiones. Con la globalización, ellas se ven forzadas a encontrarse y convidadas a dialogar y a entenderse, a mostrar la verdad de su ser. Ellas existen para ser fuentes de reconciliación, en lo íntimo de los corazones y en el seno de las sociedades, promoviendo la justicia y la paz, buscando la verdad humana en la trascendencia, en la creatividad, en la fraternidad sin límites y sin discriminaciones. Por encima de toda competencia o de cualquier tentación de proselitismo, las religiones hablarán el lenguaje de la libertad, del respeto por las personas y por las conciencias, buscando despertar la responsabilidad, la generosidad y la solidaridad. Su verdadera fuerza estará en vivir y predicar la gratuidad del amor.”
En sintonía con estas afirmaciones, del 7 al 12 de febrero, adolescentes, jóvenes y adultos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Paraguay y Uruguay participamos de una capacitación sobre Educación Ética, organizada por la Red Global de Religiones a favor de la Niñez (GNRC, por sus siglas en inglés).
El objetivo de este encuentro fue formar capacitadores y animadores, para que, guiados por los contenidos y las metodologías del Manual “Aprender a vivir juntos”, puedan ser multiplicadores de este programa en sus respectivos países e instituciones.
De este modo, en Santiago de Chile, representantes de diversas instituciones que trabajan en iniciativas de prevención de la violencia con niños, niñas, adolescentes y jóvenes vivimos un espacio de formación intensiva, compartiendo experiencias significativas, siempre de forma interreligiosa, intercultural e intergeneracional. Personas de diferentes religiones y caminos espirituales como Bahaí`s, católicas, evangélicas, judías y del Shik Dharma, convivimos con nuestras similitudes y diferencias, buscando deconstruir prejuicios y sin que estas últimas signifiquen conflictos o desventajas, sino por el contrario, oportunidades de aprendizaje y enriquecimiento.
El taller se desarrolló en un ambiente de respeto, conocimiento, confianza y empatía entre los participantes y valorando las diferencias, particularidades y aportes de cada persona.
Citando el testimonio de uno de los participantes: “El encuentro en Santiago fue una experiencia de apertura de corazón y cabeza, de fraternidad en la diversidad. Lo que más me llegó del encuentro, además del contenido de los talleres, fue la convivencia entre miembros de distintas religiones, culturas y edades. Fue la primera vez que compartí tantos días con hermanos tan diversos, y que pude experimentar desde el corazón su espiritualidad y su manera de construir un mundo nuevo. ¡El amor es posible!” (Gabriel Vera, Argentina)
El encuentro implicó dos partes fundamentales. En primer lugar, una capacitación a educadores y animadores, propiciando el acercamiento y la sensibilización al enfoque conceptual de Educación Ética del Manual “Aprender a vivir juntos” de la GNRC, así como el establecimiento de alianzas y cooperaciones para acciones interreligiosas, interculturales e intergeneracionales. Cabe destacar que este enfoque conceptual se enmarca en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Convención sobre los Derechos del Niño. La segunda parte consistió en un taller práctico con niños, niñas y adolescentes de diversas organizaciones, abordando la temática de violencia intrafamiliar, sus diferentes manifestaciones y especialmente a aquellas que afectan a niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Así, se trató de ubicar la violencia en el entramado sociocultural que la genera, legitima y reproduce, y se buscó identificar las posibilidades de transformación y prevención de las mismas.
La totalidad de la capacitación se llevó a cabo a partir de dinámicas participativas y dentro de la lógica pedagógica propuesta por el Manual, que se compone de dos pasos esenciales: 1) comprensión de uno mismo y de los demás, 2) transformar el mundo juntos.
Para finalizar, y a modo personal, entiendo ineludible destacar, a partir de la constatación de la unidad y responsabilidad común como humanidad, la necesidad de afirmar y defender enfáticamente la dignidad de todo ser humano y la posibilidad de vivir juntos, con una actitud de reconciliación y respeto por la diversidad.
Karen Ettlin Frey El taller se desarrolló en un ambiente de respeto, conocimiento, confianza y empatía entre los participantes y valorando las diferencias, particularidades y aportes de cada persona.
Citando el testimonio de uno de los participantes: “El encuentro en Santiago fue una experiencia de apertura de corazón y cabeza, de fraternidad en la diversidad. Lo que más me llegó del encuentro, además del contenido de los talleres, fue la convivencia entre miembros de distintas religiones, culturas y edades. Fue la primera vez que compartí tantos días con hermanos tan diversos, y que pude experimentar desde el corazón su espiritualidad y su manera de construir un mundo nuevo. ¡El amor es posible!” (Gabriel Vera, Argentina)
El encuentro implicó dos partes fundamentales. En primer lugar, una capacitación a educadores y animadores, propiciando el acercamiento y la sensibilización al enfoque conceptual de Educación Ética del Manual “Aprender a vivir juntos” de la GNRC, así como el establecimiento de alianzas y cooperaciones para acciones interreligiosas, interculturales e intergeneracionales. Cabe destacar que este enfoque conceptual se enmarca en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Convención sobre los Derechos del Niño. La segunda parte consistió en un taller práctico con niños, niñas y adolescentes de diversas organizaciones, abordando la temática de violencia intrafamiliar, sus diferentes manifestaciones y especialmente a aquellas que afectan a niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Así, se trató de ubicar la violencia en el entramado sociocultural que la genera, legitima y reproduce, y se buscó identificar las posibilidades de transformación y prevención de las mismas.
La totalidad de la capacitación se llevó a cabo a partir de dinámicas participativas y dentro de la lógica pedagógica propuesta por el Manual, que se compone de dos pasos esenciales: 1) comprensión de uno mismo y de los demás, 2) transformar el mundo juntos.
Para finalizar, y a modo personal, entiendo ineludible destacar, a partir de la constatación de la unidad y responsabilidad común como humanidad, la necesidad de afirmar y defender enfáticamente la dignidad de todo ser humano y la posibilidad de vivir juntos, con una actitud de reconciliación y respeto por la diversidad.
Iglesia Evangélica del Río de la Plata - Uruguay
Ex Coordinadora Nacional Pastoral Juvenil del CLAI (Consejo Latinoamericano de Iglesias)
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