Papel de las personas religiosas
El Papel de las Personas Religiosas en el Movimiento Global por los Niños
16 de Enero de 2001
A lo largo de la historia, las personas religiosas han servido a la humanidad cumpliendo su importante misión de ser puentes entre lo Sagrado y las personas. Por ejemplo, como vemos en los profetas del Judaísmo, del Cristianismo y del Islam, los portadores de la revelación divina también prestaron atención a las voces de las personas, inclinándose por los más necesitados al cumplir la misión sagrada que recibieron. Históricamente, vemos que las personas religiosas a menudo han sido capaces de movilizar pueblos, así como a las autoridades de la comunidad.
Más recientemente, a finales del siglo XX, las religiones del mundo entraron en una etapa de diálogo y cooperación. Al principio impulsadas por el movimiento ecuménico en el Cristianismo, las principales religiones buscaron la comprensión mutua y se beneficiaron de una útil interacción, conllevando a esfuerzos conjuntos para establecer una paz duradera en el mundo.
En las sociedades cada vez más diversas y complejas de hoy, a menudo se espera que las personas religiosas de todos los credos cumplan un papel mediador – superando las diferencias existentes entre los líderes de diferente tipo y las personas comunes en sus comunidades. Como las personas religiosas, en el ejercicio de su espiritualidad, a menudo acompañan a las personas de una forma en que los líderes no pueden, poseen una capacidad única de comprender sus necesidades y transmitir sus peticiones a los líderes. Por lo tanto, también son capaces de transmitir las intenciones y las políticas de los gobernantes a las masas de una manera muy efectiva. La autoridad moral que las personas religiosas siempre han ofrecido como representantes de lo Sagrado es un factor necesario para reunir a los líderes y a las personas en la toma de acciones conjuntas.
El avance de la globalización seguramente haga crecer aún más el potencial de las personas religiosas de diferentes credos para actuar de manera conjunta a una escala global. A medida que crezca la cooperación religiosa a nivel mundial, aumentará la aptitud y la misión intrínseca de la comunidad religiosa de servir como intermediaria. Siempre inspiradas por lo Sagrado, las personas religiosas pueden comunicar las agendas de la comunidad internacional a las masas de todo el mundo, así como reflejar la reacción de estas no sólo a los líderes de los gobiernos nacionales, sino también a los niveles más altos de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales.
Las personas religiosas también ejercen una importante influencia en la determinación de valores sociales. La diversidad de sistemas de valores que existen en el mundo es hermosa aunque a veces presenta obstáculos a la plena implementación de los compromisos de la comunidad internacional. En este sentido, las personas religiosas pueden hacer mucho más que comunicar la agenda de los gobernantes; pueden ayudar a inculcar elementos positivos como es el respeto por los derechos del niño en los sistemas de valores sociales.
Ya ha pasado una década desde que se celebró la Cumbre Mundial por los Niños, y se está por lanzar un nuevo movimiento mundial por los niños en el siglo XXI en la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas por los Niños en Septiembre de 2001.
Al crear este nuevo movimiento, el reto más grande no será atraer a los líderes oficiales de la comunidad internacional, a los Jefes de Estado y líderes de organizaciones internacionales, sino garantizar la participación de todas las personas de todos los sectores y en todos los niveles: empresarios, académicos, personas que pertenecen a ONG, y personas comunes de todo el mundo.
Las personas religiosas están preparadas para llevar adelante la nueva visión y el compromiso por los niños de la comunidad internacional a las bases en la comunidad, haciéndola llegar de manera importante a los mismos niños. Están listas para actuar de forma concreta para alcanzar todos los objetivos del movimiento mundial por los niños, trabajando junto a personas de lo más diversas.
La Red Global de las Personas Religiosas en Favor de los Niños (GNRC) se estableció en mayo de 2000 entre personas religiosas que trabajan a nivel de base por los niños, personas motivadas por su sincera preocupación por la situación actual de los niños y una profunda conciencia de su misión y responsabilidad como personas religiosas. Bajo estos principios comunes, diferentes individuos y organizaciones del mundo entero se unieron en la GNRC con el expreso propósito de tomar nuevas e importantes iniciativas. Son pocos los llamados que merecen mayor atención que servir de recurso básico y protagonistas principales en el desarrollo del movimiento mundial por los niños.
Más recientemente, a finales del siglo XX, las religiones del mundo entraron en una etapa de diálogo y cooperación. Al principio impulsadas por el movimiento ecuménico en el Cristianismo, las principales religiones buscaron la comprensión mutua y se beneficiaron de una útil interacción, conllevando a esfuerzos conjuntos para establecer una paz duradera en el mundo.
En las sociedades cada vez más diversas y complejas de hoy, a menudo se espera que las personas religiosas de todos los credos cumplan un papel mediador – superando las diferencias existentes entre los líderes de diferente tipo y las personas comunes en sus comunidades. Como las personas religiosas, en el ejercicio de su espiritualidad, a menudo acompañan a las personas de una forma en que los líderes no pueden, poseen una capacidad única de comprender sus necesidades y transmitir sus peticiones a los líderes. Por lo tanto, también son capaces de transmitir las intenciones y las políticas de los gobernantes a las masas de una manera muy efectiva. La autoridad moral que las personas religiosas siempre han ofrecido como representantes de lo Sagrado es un factor necesario para reunir a los líderes y a las personas en la toma de acciones conjuntas.
El avance de la globalización seguramente haga crecer aún más el potencial de las personas religiosas de diferentes credos para actuar de manera conjunta a una escala global. A medida que crezca la cooperación religiosa a nivel mundial, aumentará la aptitud y la misión intrínseca de la comunidad religiosa de servir como intermediaria. Siempre inspiradas por lo Sagrado, las personas religiosas pueden comunicar las agendas de la comunidad internacional a las masas de todo el mundo, así como reflejar la reacción de estas no sólo a los líderes de los gobiernos nacionales, sino también a los niveles más altos de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales.
Las personas religiosas también ejercen una importante influencia en la determinación de valores sociales. La diversidad de sistemas de valores que existen en el mundo es hermosa aunque a veces presenta obstáculos a la plena implementación de los compromisos de la comunidad internacional. En este sentido, las personas religiosas pueden hacer mucho más que comunicar la agenda de los gobernantes; pueden ayudar a inculcar elementos positivos como es el respeto por los derechos del niño en los sistemas de valores sociales.
Ya ha pasado una década desde que se celebró la Cumbre Mundial por los Niños, y se está por lanzar un nuevo movimiento mundial por los niños en el siglo XXI en la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas por los Niños en Septiembre de 2001.
Al crear este nuevo movimiento, el reto más grande no será atraer a los líderes oficiales de la comunidad internacional, a los Jefes de Estado y líderes de organizaciones internacionales, sino garantizar la participación de todas las personas de todos los sectores y en todos los niveles: empresarios, académicos, personas que pertenecen a ONG, y personas comunes de todo el mundo.
Las personas religiosas están preparadas para llevar adelante la nueva visión y el compromiso por los niños de la comunidad internacional a las bases en la comunidad, haciéndola llegar de manera importante a los mismos niños. Están listas para actuar de forma concreta para alcanzar todos los objetivos del movimiento mundial por los niños, trabajando junto a personas de lo más diversas.
La Red Global de las Personas Religiosas en Favor de los Niños (GNRC) se estableció en mayo de 2000 entre personas religiosas que trabajan a nivel de base por los niños, personas motivadas por su sincera preocupación por la situación actual de los niños y una profunda conciencia de su misión y responsabilidad como personas religiosas. Bajo estos principios comunes, diferentes individuos y organizaciones del mundo entero se unieron en la GNRC con el expreso propósito de tomar nuevas e importantes iniciativas. Son pocos los llamados que merecen mayor atención que servir de recurso básico y protagonistas principales en el desarrollo del movimiento mundial por los niños.

