Fundación Arigatou

 

Declaración de la Fundación Arigatou

en nombre de la Red Global de las Religiones a favor de la Niñez (GNRC)
en el Segundo Comité Preparatorio de la Sesión Especial a favor de la Infancia
31 de enero de 2001


Es un honor para la Fundación Arigatou participar, en esta ocasión especial, en el Comité Preparatorio y unirse a los esfuerzos internacionales para hacer cumplir los derechos de los niños. Nos pronunciamos a favor de la erradicación de la pobreza, en nombre de los miembros de la Red Global de las Religiones a favor de la Niñez (GNRC), una institución internacional en plena expansión que representa a más de 300 personas e instituciones religiosas de diferentes credos de todo el mundo.

La pobreza es la base de muchos de los problemas a los que se enfrentan los niños de todo el mundo. Constituye uno de los principales obstáculos para implementar la Convención sobre los Derechos del Niño. La pobreza lleva a la violación de los derechos de los niños tales como la mortalidad infantil, la desnutrición, la explotación sexual, el VIH/ SIDA, el trabajo de menores, la carencia de un hogar y la falta de educación.

Para comprender la pobreza como un fenómeno socio-económico complejo, es necesario reconocer que tiene también una dimensión espiritual. A menudo puede observarse que algunas personas “ricas” sufren pobreza espiritual, mientras que otras que viven en la “pobreza” son ricas espiritualmente. Queda claro entonces que la pobreza no existe sólo en la dimensión material. De hecho, los aspectos materiales y espirituales de la pobreza están estrechamente relacionados entre sí.

Es obvio que la pobreza material obstaculiza el pleno desarrollo físico de los niños. Pero en muchos casos, también puede afectar la consciencia sobre los valores intrínsicos y la dignidad del ser humano, lo que da lugar a relaciones degradantes entre individuos y sectores de la sociedad. En este sentido, la pobreza material es uno de los principales obstáculos que impide que se ponga de manifiesto la virtud espiritual y física del ser humano, el potencial innato que habita en cada ser humano desde que nace.

Los niños que viven en la pobreza son privados de recibir una educación, y como resultado, una vez que son adultos, pueden percibir sólo unos ingresos mínimos. Cuando tienen niños, con ellos se reproduce nuevamente el ciclo vicioso de la pobreza.

La reciente globalización económica (impulsada principalmente por las desenfrenadas especulaciones financieras que son posibles gracias a los avances en informática) ha acelerado y extendido el proceso de empobrecimiento, permitiendo que unos pocos se hagan inmensamente ricos y dejando a una mayor cantidad de personas en la absoluta pobreza.

La pobreza espiritual está detrás del mal uso de nuestras economías nacionales e internacionales. Lo que ocurre en una economía de mercado abierto revela la condición espiritual de sus miembros. En particular, dos manifestaciones de la pobreza espiritual (la exclusiva preocupación por uno mismo y la consecuente falta de preocupación por los que están en peores condiciones así como el espíritu avaricioso en búsqueda de riqueza personal sin importar las consecuencias para los demás) están distorsionando las estructuras socioeconómicas y empobreciendo sociedades enteras.

En este sentido, puede decirse que el hecho de que una sociedad (por ejemplo, la actual comunidad internacional) permita que algunos de sus miembros vivan en la pobreza material revela que la misma sociedad, en su conjunto, padece de pobreza espiritual. Las trágicas consecuencias de esta pobreza espiritual se evidencian inclusive entre quienes son ricos desde un punto de vista material, donde las crecientes tasas de suicidio juvenil, consumo autodestructivo de drogas y la violencia revelan la enorme falta de esperanza y de sentido de la vida de estos jóvenes.
Por lo tanto, el problema de la pobreza es un fenómeno multidimensional. Tiene aspectos materiales, económicos, sociales, psicológicos y espirituales y se torna más complejo a la luz de procesos inter-generacionales y factores estructurales. Es esencial utilizar un enfoque amplio que potencie las sinergias entre todos los frentes que luchan contra la pobreza para ponerle fin.

Mientras las organizaciones internacionales y las ONG encaran la erradicación de la pobreza en sus diferentes fromas, las personas religiosas (con la misión de cambiar el mundo de adentro hacia fuera) desde el corazón, pueden cumplir una función única en el campo de la educación. Creemos que podemos jugar un papel muy importante en la enseñanza sobre la paz y la salud, que son tan esenciales en la lucha contra las guerras y las enfermedades, así como en la enseñanza de valores espirituales como la fe, la ética y la justicia.

Este es nuestro sueño: cuando los niños maltratados por la pobreza recuperen su propia dignidad humana y recuperen la alegría de vivir y la esperanza en el futuro, se revelará entonces su ilimitado potencial. Esto, a la vez, llevará a romper el círculo vicioso de la pobreza y a enriquecer a todo el mundo. Esperamos que las personas religiosas lancen un movimiento silencioso que revolucione el corazón para que las familias y las sociedades sean capaces de lograr estos objetivos.

La Red Global Religiones a favor de la Niñez (GNRC), inaugurada en mayo de 2000, está creando nuevas oportunidades de cooperación interreligiosa a través de acciones a favor de los niños y tiene como objetivo desarrollar un movimiento mundial a favor de los niños en el siglo XXI, cooperando con organizaciones internacionales, gobiernos nacionales, ONG, empresas, investigadores, medios de comunicación y todas las personas interesadas en cooperar con este proyecto .


Para mayor información, contactarse con la Fundación Arigatou, 3-3-3 Yoyogi, Shibuya-ku, Tokio 151-0053, JAPÓN, Tel. 813-3370-5396 Fax. 813-3370-7749