Declaración de Buenos Aires

DECLARACION DE LA CONFERENCIA LATINOAMERICANA

DE LA RED GLOBAL DE RELIGIONES A FAVOR DE LA NIÑEZ

Buenos Aires, Diciembre 2-4, 2002

 
Niños, niñas,  adolescentes, jóvenes y adultos procedentes  de 23 países convocados por la Red Global  de Religiones a favor de la Niñez nos hemos reunido en Buenos Aires, República Argentina, del 2 al 4 de diciembre de 2002, para conjugar  esfuerzos de diversas religiones con la finalidad de promover una educación para la paz, ética y de calidad para todos.

Desde nuestras convicciones de fe y en el marco de la protección integral de los  niños, niñas y adolescentes, consideramos relevante:

  • Valorizar la persona humana en su totalidad, como  portadora  de derechos fundamentales y dones espirituales capaz de construir un mundo unido, armonioso , pacífico y más feliz.
  • Disminuir o evitar el impacto negativo de la globalización.
  • Definir políticas públicas dirigidas al desarrollo pleno de  la vida de los niños, las niñas y sus familias, asegurando  la erradicación de la pobreza,  la exclusión social, de la inequidad y las injusticias generadas por un modelo económico excluyente para nuestros pueblos, agravado coyunturalmente por los procesos de corrupción.

Destacando que la educación universal, gratuita, de calidad, con equidad de género, basada en los derechos humanos es requisito indispensable para el pleno desarrollo de la persona y conscientes del enunciado político de los gobiernos latinoamericanos de que “a mayor educación, menor pobreza” queremos con preocupación compartir que:

  • Constatamos que el aumento de la matriculación no refleja la realidad de la educación, ya que no ha sido acompañada por un proporcional crecimiento de  su calidad,  sino que por el contrario, en la mayoría de nuestros países, ésta ha disminuido considerablemente.
  • Los pobres han ido en aumento  como consecuencia de una situación socio-económica de mayor concentración de la riqueza, situando a América Latina  en la región del mundo con mayor inequidad.  Esta realidad ha generado un significativo crecimiento de la violencia que principalmente sufren los niños,  niñas, adolescentes y  las mujeres.
  • La postergación y violación de los Derechos enunciados en la Convención Internacional de los Derechos de los Niños y en varias de   las legislaciones de nuestros países, revelados en los diálogos durante la Conferencia, atentan contra el bienestar personal y social, la calidad de vida y el desarrollo integrado.
  • Habiendo conocido experiencias llevadas a cabo por la sociedad civil, orientadas por el derecho a la educación que han obtenido logros importantes en sus acciones, reafirmamos que es  obligación de los Estados  asegurar  el acceso, la permanencia y la calidad de la educación a todos los niños, niñas y adolescentes, cumpliendo con los compromisos asumidos en la elaboración de un plan nacional de educación.
  • Consideramos que no será real la consolidación de los procesos democráticos, la democratización de la educación y el ejercicio de la ciudadanía, si los gobiernos  siguen sin priorizar en los presupuestos nacionales,  los servicios educativos y de salud  según los acuerdos internacionales firmados por todos.
  • Con dolor afirmamos que es cada vez mayor la violencia que sufren las niñas, niños y adolescentes, en la familia y otros ámbitos de la sociedad, como la escuela, donde hace falta una sistemática  educación ética y por la paz, capaz de superar esta triste realidad. Insistimos en la formación integral y permanente y la valoración del docente para esta nueva tarea como conductor del aprendizaje.
  •  A pesar de que la Convención Internacional de los Derechos de los Niños ha sido ratificada por todos nuestros países comprobamos que el derecho a la participación de todos los actores, en especial de los niños, sigue siendo insuficiente .Los esfuerzos por ponerlo en práctica no han sido eficaces hasta el momento

Desde el espíritu de  la Conferencia animamos a todas las personas de buena voluntad convocadas por el amor a los niños y niñas a que:

  • Exijan  a los gobiernos  la asignación de los presupuestos necesarios  para una educación de calidad para todos, para asegurar la permanencia de los niños en el sistema educativo y respetar sus derechos  garantizados en las convenciones internacionales.
  • Exhorten a los gobiernos, a la sociedad y las familias a priorizar todos los derechos de las niñas, niños y adolescentes y a velar por el  cumplimiento inmediato de las condiciones adecuadas para que la infancia Latinoamericana crezca  dignamente. La niñez no puede esperar. De no ser así,  el mandato del Ser Supremo no se cumple.
  • Fomenten la  participación de los niños, niñas y adolescentes en la educación para la paz y para la construcción de un mundo distinto.
  • Desarrollen programas  de valorización de las personas promoviendo procesos de educación ética  como medio fundamental para obtener  la paz.
  • Procuren que las autoridades políticas, sociales y religiosas  prioricen la promoción de las poblaciones empobrecidas, para que  las mismas puedan desarrollarse y ser protagonistas de su propia historia, según el proyecto del Creador para cada ser humano.

En este camino todas y todos los participantes de la Conferencia asumimos el pleno compromiso de cooperar en el  cambio urgente de la educación en Latinoamérica siendo portavoces vigilantes y protagonistas de esta transformación.

Finalmente deseamos expresar nuestra solidaridad al querido pueblo argentino que nos ha recibido y de un modo especial a sus niñas, niños y adolescentes que son los que más padecen los resultados de esta crisis.

PAÍSES PRESENTES:  Argentina, Bélgica, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Japón, México, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Suiza, Uruguay, Venezuela